Estoy atendiendo los comentarios que me hicieron durante mi ausencia,

pero como son muchos (+500) les pido paciencia.

LA DOCTRINA SECRETA COMO INSTRUMENTO PARA LA ILUMINACIÓN



(Nota: este es un artículo elaborado por Pablo D. Sender, publicado inicialmente en la revista “The Theosophist” de julio de 2013, y le agradezco mucho a Alexander por haberlo traducido.)


Han pasado 125 años desde que La Doctrina Secreta se publicó por primera vez, y mirando el pasado, podemos ver que este libro ha tenido una influencia importante en el mundo del pensamiento.

En sus páginas, Blavatsky promueve algunos puntos de vista que fueron revolucionarios a finales del siglo XIX, pero que hoy son aceptados por muchos. Por ejemplo La Doctrina Secreta ofreció una síntesis de la ciencia, la religión y la filosofía, en un momento en que el abismo existente entre estas disciplinas parecía insuperable.

Esta idea sin embargo, poco a poco se arraigó durante el siglo siguiente, y con el tiempo se ha llevado a cabo el creciente desarrollo del campo de la “ciencia y la espiritualidad”.

La Doctrina Secreta también señaló la existencia de una antigua Sabiduría-Religión a un mundo, el cual entusiasmado con el avance de la ciencia y la tecnología, consideraba el pasado como una era primitiva de ignorancia y barbarie. Sin embargo esta idea se extendió y finalmente fue aceptada incluso por un número de eruditos en el campo de la filosofía de la religión.

Y ciertamente, La Doctrina Secreta ha sido una fuente de referencia duradera para el estudio de la Filosofía Esotérica, de la cual muchos se han instruido, tanto dentro como fuera de la Sociedad Teosófica.

Pero a pesar de todos estos logros, es posible que todavía no hayamos aprovechado todo lo que nos puede ofrecer esta obra de Blavatsky y sus Maestros.



Poco tiempo antes de morir, Blavatsky señaló una faceta de La Doctrina Secreta que no es tan comúnmente conocida, y la cual consiste en que su estudio puede convertirse en una forma de yoga, y más específicamente en lo que se conoce como Jñāna Yoga*.

Por este sendero, el aspirante estudia las enseñanzas espirituales de una manera especial, buscando elevar su conciencia para que pueda entender estas verdades, en vez de simplemente familiarizarse con el lado conceptual de las enseñanzas.

Y cuando tratamos de abordar La Doctrina Secreta de esta manera, lo primero que debemos tener en cuenta es que las enseñanzas de la Filosofía Esotérica encontradas allí dicen ser “secretas”.

¿Por qué?

Porque en su mayor parte no pertenecen a la faceta de la vida que experimentamos en nuestra naturaleza personal, sino a las realidades percibidas por nuestro ser interior.

Como le dijo Blavatsky a un estudiante:

« Tus axiomas lógicos sólo pueden aplicarse a Manas inferior [tu mente], y sólo razonas a partir de las percepciones de Kama-Manas [la mente material].  Pero el Ocultismo enseña sólo lo que deriva de la cognición del Ego Superior o del Buddhi-Manas [la mente superior espiritual]. » (1)

Ahora bien, al tener que transmitir alguna información sobre las realidades espirituales, la mayoría de los sabios han afirmado que las palabras y los conceptos no son suficientes para producir una verdadera comprensión de ellos.

Por ejemplo, el Maestro Kuthumi escribió:

« El reconocimiento de las etapas superiores del ser humano en este planeta no debe ser alcanzado por la mera adquisición de conocimiento. Porque volúmenes de la información más perfectamente construida no pueden revelar al ser humano cómo es la vida en las regiones superiores. Y por consiguiente uno tiene que obtener un conocimiento de los hechos espirituales por medio de la experiencia personal y de la observación real. » (2)

Mientras que las palabras y los conceptos se elaboran para describir el mundo material que percibimos a través de nuestros sentidos, el reino espiritual no puede ser explicado apropiadamente de esta manera.

¿Cómo enseñaríamos a una persona ciega cuáles son los colores?

Podemos leerle la definición del diccionario, explicar la naturaleza de la luz y el color desde un punto de vista científico, enseñarle la teoría del color en las artes visuales, etc.

Pero sin embargo todo esto no le hará saber realmente qué son los colores. Y solamente adquirirá un verdadero conocimiento de ellos cuando los vea.

Pues bien, algo similar sucede con las enseñanzas espirituales y pesar de que una persona puede leer y memorizar, la mera acumulación de conceptos no traerá una comprensión real de lo que están tratando de describir.

Y ahí uno puede preguntarse legítimamente por qué entonces hay libros escritos sobre estos temas. Y la respuesta es que aunque los conceptos sobre lo espiritual no transmitan un verdadero conocimiento sobre ello, pueden ser útiles como un mapa para ayudarnos en nuestra búsqueda de lo que es real.

Sin embargo, como señaló Blavatsky, este mapa tiene que ser leído con los “ojos espirituales”:

« Primero, que el alumno se dé cuenta claramente de que no puede ver las cosas espirituales con los ojos de la materia, y que al estudiar debe usar los ojos de la Inteligencia Espiritual, porque de lo contrario fracasará y su estudio será infructuoso. » (3)

Desafortunadamente la vida mundana estimula casi exclusivamente los “ojos de la materia”. Obligando a la mente a concentrarse en las cosas concretas, para que la persona pueda asegurar la supervivencia de su cuerpo y psique (y de los que pueden depender de él o ella).

Pero las realidades trascendentales como la unidad subyacente de todo lo que existe, o el propósito de la vida, etc. Estas realidades están más allá del plano de percepción de la mente inferior y aunque dentro de nosotros existan ojos espirituales, en la mayoría de la gente estos permanecen cerrados porque no están acostumbrados a prestar atención a lo espiritual y metafísico.

Y es por eso que según su autora, La Doctrina Secreta fue escrita para ayudarnos a despertar esta percepción espiritual:

« Aborda La Doctrina Secreta... Sin ninguna esperanza de obtener de ella la Verdad final de la existencia, o con cualquier idea que no sea ver hasta dónde puede conducir hacia la Verdad.

Véase en el estudio una forma de ejercitar y desarrollar la mente que nunca ha sido tocada por otra clase de estudios. » (4)

« Debe recordarse que todas estas Estancias apelan a las facultades internas más que a la comprensión ordinaria del cerebro físico. » (5)

« El cerebro es el instrumento de la conciencia despierta y cada imagen mental consciente formada produce un cambio y destrucción de los átomos del cerebro.

La actividad intelectual ordinaria se mueve por caminos bien conocidos en el cerebro y no obliga a ajustes repentinos y destrucciones en su sustancia. Pero este nuevo tipo de esfuerzo mental requiere algo muy diferente y que es la apertura de nuevos “caminos cerebrales” y la formación de las pequeñas “vidas” cerebrales en un orden diferente. » (6)

Cuando la atención de una persona se vuelve hacia lo mundano, la mente inferior permanece ajena a la superior, e incluso el cerebro mismo se hace apto sólo para recibir percepciones materiales y producir pensamientos concretos.

Y el estudio serio de La Doctrina Secreta es una forma de estimular la mente abstracta y remodelar el cerebro, para que pueda convertirse en un vehículo de la sabiduría espiritual.

Ahora bien, para que esto suceda, el estudio no puede reducirse a una mera adquisición de conceptos.

La Dra. Besant escribió:

« El asiento de la autoconciencia se traslada de la mente inferior a la superior gracias al pensamiento extenuante, al trabajo intelectual del estudiante, del filósofo, del científico (si vuelve sus pensamientos de los objetos a los principios. De los fenómenos a las leyes). » (7)

Y cuando leemos en La Doctrina Secreta que:

« El Absoluto es un PRINCIPIO omnipresente, eterno, ilimitado e inmutable... Desprovisto de todos los atributos y esencialmente sin ninguna relación con el Ser finito manifestado. » (8)

Es bastante fácil leer y recordar este concepto, de modo que cada vez que hablemos del Absoluto podamos repetirlo. Pero este es el trabajo de la mente inferior, e incluso si acumulamos muchos conceptos de esta manera, todavía no poseemos el conocimiento espiritual.

Entonces,

¿Cómo debemos abordar el estudio para que se convierta en algo más que en una simple acumulación de información?

La respuesta dada por Besante fue “por medio del pensamiento extenuante”. Y es sólo a través de un esfuerzo sincero para percibir lo que está más allá de los conceptos que el acceso a la mente superior se puede ganar. Por lo tanto, al estudiar verdades espirituales, debemos esforzarnos en penetrar el significado que está detrás de las palabras y ver las implicaciones de lo que se está diciendo.

Por ejemplo, no basta con quedar satisfecho con la afirmación de que el Absoluto es omnipresente. Piense profundamente en el significado de esto. Si se dice que esta Realidad está presente en todas partes, usted puede preguntarse,

¿Cómo puede estar más allá de lo finito, o sin ninguna relación con lo manifestado?

¿O cómo podemos decir que el cosmos no es otra cosa que esta Realidad y, al mismo tiempo, decir que todo lo que percibimos es una ilusión?

O si el Absoluto, siendo inmutable, es la única Realidad durante el período de reposo universal,

¿Qué es lo que cambia cuando se manifiesta un nuevo cosmos?


Algunas preguntas como estas pueden tener una respuesta (aproximada), mientras que otras pueden estar completamente más allá de una respuesta. Pero no importa, porque la respuesta conceptual es sólo de importancia secundaria.

Lo que importa es el “pensamiento extenuante” sobre cuestiones que no son concretas, que están esencialmente “más allá del alcance del pensamiento”, porque es a través de él que estimulamos el despertar de una percepción superior.

Y es fácil ver cómo este esfuerzo puede pasar por alto, en especial cuando leemos una exposición muy sistemática de los conceptos, incluso si son muy metafísicos, ya que si todo está claro para la mente inferior, entonces existe la sensación de que uno entiende y que no se requiere más esfuerzo.

En cambio el estilo desconcertante de La Doctrina Secreta, su naturaleza “confusa” y fragmentaria, tiene el propósito específico de inducir el esfuerzo necesario.

La Dra. Besant explicó que esta era la antigua manera “oriental” de enseñar:

« Cuando comenzamos a enseñar un tema, tratamos de captar todo el tema, y tratamos de presentarlo a nuestros alumnos de una forma clara. Esa es la manera moderna de enseñar. Pero esto hace que la gente sea perezosa, porque se hace demasiado por ellos, y el resultado es que la memoria es mucho más ejercitada, y el razonamiento mucho menos ejercitado de lo que deberían ser.

Los profesores se toman todas las molestias y presentan una enseñanza ya cocinada y digerida para salvar a los alumnos de la molestia de ejercer sus facultades mentales. Por lo tanto, tienen una gran cantidad de conocimiento de segunda mano y muy poco conocimiento de primera mano.

En cambio, las antiguas costumbres eran diferentes. El maestro venía, decía una gran verdad a sus alumnos y les decía:

         -   Marchaos y pensad en ello.

Y el resultado de esto es que en los libros orientales no se obtiene una presentación clara de una doctrina como un todo, sino que está esparcida por los libros.

Un estudiante cuidadoso podría reunir todas las enseñanzas, pero ahora no tienen la paciencia y la industria necesarias para la tarea. Mientras que en los viejos tiempos los hombres tenían que trabajarse sus resultados. Y así es como crecieron los grandes pensadores, porque ellos ejercitaban sus mentes. » (9)

Si una persona permanece a través de los años en el nivel conceptual de estudio, podrá acumular enormes cantidades de información, pero esto no lo hará “un gran pensador”, es decir, alguien que puede llegar a sus propias ideas.

De hecho, el mero estudio conceptual tiende a reducir las opiniones de una persona y con frecuencia se vuelve algo fundamentalista, incapaz de ver la verdad en presentaciones que no están de acuerdo con el estilo que él conoce.

Esta es la razón por la que La Doctrina Secreta no fue escrita como una producción filosófica bien estructurada para el intelecto, sino como una obra oculta que intenta estimular la intuición espiritual. Blavatsky lo afirmó en varias ocasiones:

« No puedes esperar que lo haga todo por ti, ya que algo debe dejarse a la intuición y a la inteligencia humana. » (10)

« Lo anterior son todos misterios, que más que describirlos, deben ser dejados a la intuición personal del estudiante para que él mismo los solucione. » (11)

« Puede parecer una parábola, o una alegoría dentro de otra alegoría. Y la solución a esto se deja a la intuición del estudiante, sólo si él lee con su ojo espiritual. » (12)


Un estudio intelectual de La Doctrina Secreta proporcionará conceptos que, según lo que sabemos, pueden o no ser ciertos. Y aunque sean verdaderos, siendo conceptos exactos, fallarán en la tarea de traer la verdad viva a nuestra conciencia.

Y es por esta razón que Blavatsky desanimó a los que tenían demasiada confianza en la interpretación que otras personas hicieron de La Doctrina Secreta.

Robert Bowen, reportando una conversación que tuvo con Blavatsky, escribió:

« Es más que inútil acudir a aquellos a quienes imaginamos ser estudiantes avanzados (dijo Blavatsky) y pedirles que nos den una “interpretación” de La Doctrina Secreta.

Ellos no pueden hacerlo, y si lo intentan, todo lo que darán serán trozos exotéricos cortados y secados que no se parecerán ni lo más mínimo a la Verdad.  Y aceptar tal interpretación significa anclarse a ideas fijas, mientras que la Verdad está más allá de cualquier idea que podamos formular o expresar.

Las interpretaciones exotéricas están muy bien, y no se las condena, siempre y cuando se tomen como indicaciones para los principiantes, y no sean aceptadas por ellos como algo más. » (13)

Así que, no vayas a La Doctrina Secreta como si fueras a leer una historia, o esperando tener una descripción ordenada de un paisaje cósmico o algo así.

Ve más bien con el espíritu que se tiene cuando se va a resolver un rompecabezas. Siéntate con un bloc de notas, listo para dibujar diagramas, escribe las palabras claves y consulta otros textos que traten sobre La Doctrina Secreta o sobre las filosofías y religiones que allí se mencionan**.

Estate listo para diferenciar la enseñanza esencial de lo que dijo Blavatsky sólo para apoyar esa enseñanza al referirse a conceptos e imágenes de una u otra religión.

Y como es de esperar, rara vez se obtiene la clave principal en la primera lectura, ya que con frecuencia tendrás que leer una sección, o parte de una sección, varias veces.

Lee una vez, para obtener la idea general, y luego otra vez, hasta que entiendas la clave principal. Luego, retén esta idea (tal vez escribiéndola en el margen) y piensa en cómo se relaciona con lo que se dijo anteriormente.

Muchas veces encontrarás que lo que parece ser una digresión, realmente está marcando una clave importante, mientras que otras veces es una digresión la que puede pasar por alto, al menos por el momento.

Y si mientras estudias estás tratando de entender un punto y, después del debido esfuerzo, todavía eres incapaz de entenderlo, puedes dejarlo de lado por el momento y proseguir con el estudio. El esfuerzo realizado tendrá su efecto, incluso si no llegas a una conclusión.

A medida que continúes estudiando, la capacidad de comprender estas verdades aumentará, tu comprensión general se profundizará y finalmente, cuando el punto se presente de nuevo ante ti, serás capaz de entenderlo mejor.

Al trabajar de esta manera, el estudiante poco a poco creará su propio sistema de interpretación de La Doctrina Secreta. Y este puede o no ser diferente de la de otros estudiantes, pero si hace su trabajo, llevará a cabo su propia manera de percibir estas realidades metafísicas.

Aunque debe mantener la guardia, porque la comprensión que pueda obtener, aunque provenga de su naturaleza superior, necesariamente adoptará una forma conceptual al descender a la mente inferior. Y una vez se convierta en un concepto, seguirá siendo apenas un concepto.

Y cualquier imagen o pensamiento definido no es sino una limitación de la percepción más holística de la Verdad en los planos espirituales.

Por eso Blavatsky dijo:

« El Ocultismo Espiritual prohíbe el uso de figuras e incluso símbolos más que como ayudas temporales. Una vez que se define una idea en palabras, pierde su realidad; Una vez que se figura una idea metafísica, se materializa su espíritu.

Las figuras deben ser usadas solamente como escaleras para escalar las almenas, y luego deben ser despreciadas una vez que el pie está puesto sobre la muralla.

Que los Esoteristas, por lo tanto, tengan mucho cuidado de espiritualizar las instrucciones y de evitar que se materialicen; Que traten siempre de encontrar el significado más elevado posible, confiando en que, a medida en que aborden lo material y lo visible en sus especulaciones sobre las instrucciones, tengan una correcta comprensión sobre ellas. » (14)

Los diagramas, ideas, ejemplos, analogías, son útiles para ayudarnos a comprender una verdad a nivel conceptual. Ese es el primer paso. Pero siempre debemos aspirar a percibir su aspecto más abstracto, es decir, la verdad supra-conceptual que simbolizan.

Si nos olvidamos de que “la verdad está más allá de cualquier idea” y nos apegamos a la imagen que formamos por medio del estudio, podemos quedarnos allí.

Aferrados a nuestras ideas, tenderemos a rechazar todo lo que pueda alterar la estructura construida, cerrando las puertas a futuras visiones. Así, las ideas previamente adquiridas pueden inadvertidamente convertirse en una prisión para el intelecto.

Algunas tradiciones espirituales, conscientes de este problema, han establecido maneras de alterar la comprensión intelectual mediante el uso de paradojas y contradicciones, como es el caso de los famosos koans Zen.

El Sr. A.P. Sinnett se enteró de este método de primera mano durante su correspondencia con dos de los Mahatmas y él escribió:

«...especialmente en el caso del estudio oculto, en relación con el cual los métodos tradicionales de enseñanza generalmente seguidos, apuntan a impresionar cada nueva idea de la memoria, provocando una perplejidad aliviadora. » (15)

La información presentada en La Doctrina Secreta siempre proporcionará fuentes de “contradicción” con el sistema que estamos tratando de construir. Si el estudio es una forma de yoga, debemos evitar la tendencia común de seleccionar sólo aquellas ideas que encajan en nuestra estructura preconcebida.

Al prestar atención a las contradicciones que surjan, podemos descubrir que nos habíamos formado una concepción equivocada, o quizás nuestra idea, aunque relativamente “correcta”, era demasiado estrecha o rígida (algo muy posible, ya que frecuentemente estudiaremos hechos que pertenecen a las realidades sin forma).

A veces, después de considerarlo debidamente, podemos darnos cuenta de que la declaración en cuestión se hizo en un sentido general, o se aplicó de una manera diferente, o quizás incluso en una forma engañosa, por lo que no es realmente una contradicción con respecto a nuestra concepción anterior.

Cualquiera que sea el caso, la seria consideración de las contradicciones proporcionará el “malestar” necesario para que no nos quedemos atrapados en puntos de vista fijos y siempre podamos percibir algo nuevo.

Esta molestia es frecuentemente frustrante porque desafía, e incluso destruye, la imagen que nos formamos con mucho esfuerzo, y nos vuelve a lanzar a un estado de incertidumbre y confusión.

Pero el estudiante serio debe estar listo para afrontar esto, ya que es una parte esencial del proceso de elevar nuestra conciencia, que fue descrito por Blavatsky como sigue:

« Este modo de pensar es lo que los indios llaman Jñāna Yoga. Y a medida que uno avanza en el Jñāna Yoga, se encuentra con que surgen concepciones que, aunque uno es consciente de ellas, no se pueden expresar ni formular mentalmente.

Con el tiempo, estas concepciones se transformarán en imágenes mentales. Y este es un tiempo para estar en guardia y negarse a ser engañado con la idea de que la nueva imagen maravillosa que se ha encontrado deba representar la realidad.

Y esto no es así porque a medida que uno trabaja en él mismo, encuentra que la imagen que una vez admiró, es cada vez más aburrida e insatisfactoria, y finalmente ella se desvanece.

Este es otro punto peligroso, porque por el momento uno se entrega a un vacío que no tiene ninguna concepción para apoyarlo, y uno puede ser tentado a revivir la imagen que desechó por falta de una mejor a la que aferrarse.

El verdadero estudiante, sin embargo, trabajará en calma, y luego vendrán otros destellos sin forma, que de nuevo con el tiempo darán lugar a una imagen más grande y bella que la anterior.

Pero el alumno sabrá entonces que ninguna imagen jamás representa la Verdad. Esta última imagen espléndida se apagará y se desvanecerá con todas las demás. Y así el proceso continúa, hasta que por fin la mente y sus imágenes son trascendidas y el aprendiz entra y mora en el Mundo Sin Forma, del cual todas las formas son reflejos estrechos. » (16)


* * * * * * *

Podemos ver ahora la importancia de darse cuenta de que los conceptos son sólo prendas provisionales de la Verdad sin forma; Pasos que, si bien son necesarios al principio, tienen que dejarse atrás si queremos seguir avanzando.

La dificultad de esto frecuentemente no radica tanto en la sobreestimación del valor de los conceptos, sino más bien en nuestra incapacidad para suspender el juicio y sentirnos cómodos con la incertidumbre hasta el momento en que se forma una visión nueva y más elevada.

Aquí estamos luchando contra la esencia misma de la mente inferior, cuya característica principal es definir las cosas y llegar a conclusiones. Y esta es la razón por la cual, por ejemplo, hay una tendencia tan fuerte en nosotros a hacer juicios sobre todo tipo de cosas y situaciones, incluso cuando obviamente no tenemos la información necesaria para llegar a una conclusión inteligente.

Pero si somos serios, debemos esforzarnos por elevarnos por encima de la mente concreta a estados de conciencia más “abstractos”, es decir, estados de no definición o no juicio, cuando sea necesario. Entonces, poco a poco, comenzaremos a construir una morada en los Mundos Sin Forma. Y es allí, en la dimensión silenciosa, sin forma, que reside la realidad superior.




Notas

  • *  La palabra sánscrita jñāna significa “conocimiento”, “sabiduría”.
  • ** Una Wiki Teosófica (tswiki.net) está siendo desarrollada para ayudar al estudio de La Doctrina Secreta, de las Cartas Mahatma, y de muchos otros temas Teosóficos.



Referencias

  1. H.P.Blavatsky, Collected Writings (CW) vol. X, p.384-5, Wheaton.
  2. Vicente Hao Chin Jr., Las Cartas Mahatma a A.P.Sinnet en Orden Cronológico (ML) No. 65, p.168.
  3. CW XII, p.691.
  4. Robert Bowen, Blavatsky sobre cómo estudiar Teosofía (HST), p.9, Adyar.
  5. H.P.Blavatsky, La Doctrina Secreta (DS) vol. I, p.21, Adyar.
  6. HST, p.12.
  7. Annie Besant, The Reality of the Invisible and the Actuality of the Unseen Worlds, p.14-15, Adyar.
  8. DS I, p.14
  9. Annie Besant, El Gobierno Interior del Mundo, p.44, Adyar.
  10. Gomes Michael (ed.), Los Comentarios a La Doctrina Secreta, p.495.
  11. DS II, p.106.
  12. DS II, p.94.
  13. HST, p.8-9.
  14. CW XII, p.600.
  15. A.P. Sinnet, Buddhismo Esotérico, p.109-110, Londres.
  16. HST, p.12-13.


Texto original en: pablosender.wordpress.com/jnana-yoga-and-the-secret-doctrine






LA TEOSOFÍA Y EL HIPNOTISMO Por John Schofield




El tercer objetivo de la Sociedad Teosófica es de “investigar las leyes ocultas de la naturaleza y los poderes psíquicos latentes que hay en el hombre”.  Y se han revelado algunos de esos poderes latentes por medio de lo que actualmente se conoce como: hipnosis, mesmerismo, o magnetismo animal.

(Y que son nombres diferentes para designar lo que en esencia es la misma cosa.)


Mi EXPERIENCIA CON EL HIPNOTISMO

En lo personal y por el espacio de más de diez años he investigado profundamente sobre el mesmerismo, he leído todos los libros que tratan sobre el tema (en inglés y francés), y he efectuado miles de ensayos en público y en privado.

Comencé por emplear los pases mesméricos y alcancé un gran éxito aunque necesitaba de 10 a 20 min para poder producir el sueño en las personas, así que decidí también utilizar otros métodos que apliqué posteriormente y con estos solo necesité de 2 a 5 min para producir el sueño.

¡Y a veces lo lograba instantáneamente!

Y si tomaba un muchacho de la mano y le colocaba el pulgar de mi otra mano (la izquierda) en el nacimiento de su nariz (allí donde el frenólogo localiza la individualidad) y le decía que me mirase fijamente en los ojos, casi nunca transcurrían dos minutos sin que los parpados del muchacho comenzasen a caer. Entonces le decía que se hallaba dormido y el muchacho era incapaz de levantarse del asiento.

En exhibiciones públicas acostumbraba poner en fila a doce muchachos y darle a cada uno de ellos, un pequeño disco de zinc provisto en el centro de un brillante remache de cobre, y les ordenaba que lo mirasen con fijeza mientras que yo por un lapso de 5 min entretenía la atención del auditorio.

Y al cabo de ese tiempo hacía experimentos con los muchachos, eligiendo preferentemente a los que parecían mostrarse más susceptibles a la influencia, y casi siempre diez de doce (y a menudo todos ellos) servían de buenos sujetos para un pasatiempo mesmérico.

Por ejemplo, ellos se imaginaban bajo el poder de mi sugestión, ser soldados, o marinos, o subastadores, o conferencistas, o cualquier otro personaje en que se me ocurriese pensar.

Y repitiendo estos ejercicios por algún tiempo, obtenía el completo control sobre ellos y escogía a los más influenciables para experimentos de mayor fuerza.

Por ejemplo, era algo común que lograra que esos muchachos se creyeran ser una niña, o que cuidaran a un bebé imaginario, o que actuaran como si fueran un animal (imitando los sonidos que producen los animales), o que sintieran mareo si yo se los ordenaba, o que la sal les supiera dulce, la azúcar les supiera amarga, y en un mismo vaso pudieran experimentar cualquier sabor que yo se los sugiriese.

Y usualmente no había ninguna dificultad en la transmisión de mi pensamiento con ellos. Por ejemplo, les decía que subieran a un árbol para que contaran la cantidad de huevos que había en un nido y muy raras veces la cantidad que ellos mencionaban difería de la que yo llevaba en la mente.

Y yo también disponía de la capacidad para hacerles creer a casi todos ellos que lo frio era caliente, que lo caliente era frio, que lo liviano era pesado y lo pesado era liviano.

Y así fue como muchas veces logré que hombres fuertes no pudiesen levantar algo que pesaba medio kilo, y en más de una ocasión estos hombres fuertes se irritaron porque logré que muchachos de corta edad levantaran pesos que ellos ni siquiera podían mover por más que lo intentaban.



CURIOSIDADES

Y en esas múltiples experimentaciones noté que realmente eran muy pocos los sujetos cuyos miembros no se ponían rígidos, débiles o paralíticos, y entre los varios individuos que se prestaban a las exhibiciones públicas, su cuerpo se ponía en un estado de rigidez parecido al de un cadáver.

Por ejemplo, en una ocasión hice que un tipo se acostara sobre tres sillas, reposando su cabeza en una, sus talones en otra y su espalda en la de en medio. Luego por el espacio de 2 a 3 min efectué los pases mesméricos sobre él y después le quité la silla del centro y me senté sobre su cuerpo sin que él cediese a mi peso.

Y luego colocando las manos arriba de su vientre pero sin tocarlo, las fui levantando lentamente, verificándose el fenómeno de que el centro de su cuerpo siguiera el movimiento de mis manos, sin mediar contacto alguno con él hasta forma una curva.

Y entonces coloqué de nuevo la silla del centro y le ordené que se despertara y el hombre se despertó con los músculos tranquilos y el pulso normal.

(Nota: este experimento es muy peligroso porque aunque la persona no siente el dolor, puede quedar gravemente lastimada e incluso lisiada de por vida. Así es que por favor no lo hagan.)


Y en los experimentos que efectué tampoco fue raro que los individuos desarrollasen una forma de clarividencia, tanto en las exhibiciones públicas como en las privadas. Y digo clarividencia (aunque tal vez no sea la palabra adecuada) debido a que los sujetos veían y oían sin la necesidad de usar los órganos físicos de la vista y el oído.

Por ejemplo, en una ocasión teniendo el sujeto los ojos cerrados y cuidadosamente vendados, le dije:

-      Descríbeme la primera persona que ocupa la cuarta fila de los asientos.”

Y lo hizo con notable exactitud y por momentos con mucha jocosidad.  Y luego le pregunté qué guardaba el caballero en su bolsillo, y me respondió con todo detalle lo que tenía ese caballero en su bolsillo. Y cuando me mencionó un reloj, le interrogué sobre la hora que indicaba, así como sobre el número inscrito en la cajilla y si había algún nombre o algo grabado en ella, y todo esto lo contestó sin equivocarse.

Y cuando el espectador que se encontraba en el público tenía una carta en su saco, le pedía su autorización para que el sujeto hipnotizado describiera su contenido y a veces hasta describía a la persona que había escrito esa carta y el estado emocional en el que se encontraba esa persona al momento de haberla escrito.

Algunos sujetos describían incluso las casas de la gente que se encontraba el auditorio, gente a la cual ellos no conocían y aun así describían cuadros, muebles, alfombras que había en esas casas, y hasta familiares que se encontraba en ellas.

Y en cierta ocasión, un sujeto hipnotizado repitió una conversación que estaba habiendo en una de esas casas y que posteriormente se averiguó que efectivamente esa conversación era cierta y había sucedido.

Y en otra ocasión, el sujeto hipnotizado relató un incidente ocurrido a una persona del auditorio, la cual lo negó, pero que después de la averiguación emprendida por los parientes, resultó que sí era verdadera.





REFLEXIÓN SOBRE EL HIPNOTISMO

No obstante de que estos experimentos me aseguraban de la autenticidad de las afirmaciones que había leído acerca de los grandes poderes latentes que hay en los humanos, en mi interior sentía que de cierta manera estaba obrando mal, y este sentimiento interno estuvo aumentando hasta que llegué a preguntarme:

¿Es que estoy produciendo un daño a estos individuos?

¿Tengo el derecho de controlar sus mentes y sus cuerpos?

¿No estaré debilitando su fuerza de voluntad y por ende su capacidad para resistir al mal?

Y después de profundamente reflexionarlo, llegué a la conclusión de que efectivamente estaba perjudicando a las personas que hipnotizaba y por consiguiente tomé la decisión de no volver a hipnotizar a nadie más (ni siquiera para tratar de curarla de sus enfermedades).

Y por más de 25 años he mantenido esa resolución y después de que tuve conocimiento de la Teosofía me alegré de haber abandonado el hipnotismo porque fue entonces cuando llegué a comprender lo que anteriormente había sentido intuitivamente.


Existen diferentes teorías defendidas por diversos individuos para explicar cómo se producen estos fenómenos del hipnotismo.

Algunos apoyan la teoría mesmérica de que existe un flujo magnético que va del operador al sujeto, y como prueba de ello citan las declaraciones hechas por gente que afirma ser clarividente. Y también consideran que esto lo corrobora la manera como se contagian algunas enfermedades y el hecho de que los ancianos se benefician en su salud durmiendo con personas jóvenes.

Otros pretenden que el pensamiento y la voluntad del operador se propagan por medio de ondas etéreas de una amplitud aun menor (y una frecuencia todavía mayor) que las que portan los rayos Roentgen. Y consideran que esas ondas pasan de un cerebro a otro, despertando en el segundo cerebro una imagen similar a la que emite el primero.

Pero al final de cuentas,

¿Qué importa el cómo se producen los fenómenos si el efecto es dañino?


Charcot quien es uno de los más eminentes hipnotistas dice:

« Cuanto más he analizado los hechos y más me he adentrado en mi investigación, más estoy convencido que el hipnotismo es una reacción y no una acción. »

¿Y qué quiere decir con esto?

Por mi experiencia yo digo que solo puede dar a entender que el hipnotismo es (hasta cierto punto) una suspensión de la fuerza existencial que anima y controla a los seres humanos.

En otros términos, es lo que la Teosofía declara que corresponde a forzar el alma humana a salir del cuerpo, paralizar a Manas (el mental) y separarlo momentáneamente de Buddhi (el alma espiritual).

Pero hacer esto es ir en contra de la Voluntad Divina porque ningún poder nunca debería de emplearse para provocar una reacción que debilite o suspenda la voluntad del hombre, y de esta manera las facultades de su mente puedan ser manejadas por otra persona.

Ya que Dios nos brindó el libre albedrio y por lo tanto nadie debería de dominar a otro, porque al hacerlo está infringiendo las leyes de su existencia y de la Fraternidad.

Y es que ningún derecho moral ni espiritual nos asiste para ejercer dominio sobre otro y compelerlo a ejecutar algo, sin importar que creamos que esto le beneficie o no.

El hipnotismo debilita la voluntad del individuo y aniquila su independencia, y tiende a amortiguar sus facultades mentales, volviéndolas débiles y por lo tanto más susceptibles de la influencia y del gobierno de la voluntad de los demás, incapacitando así a los individuos para poder dirigir y seguir sus propios pensamientos y acciones.

Y provocar esto es pecar contra nuestros hermanos.



¿CONVIENE USAR EL HIPNOTISMO PARA EL BIEN?

Los médicos emplean el hipnotismo para la curación de ciertas enfermedades y también para el alivio del dolor, y es por estas razones que se considera la hipnosis como una herramienta útil. Pero desconfiamos de ese ingenuo criterio y del merito de los efectos producidos (aunque sin poner en duda la sinceridad y los benévolos impulsos de quienes abogan el empleo de la hipnosis para esos usos).

Pero en primer término, el hipnotismo descansa sobre el propio interés y por lo tanto carece de un verdadero beneficio para los humanos, porque suprimir nuestra independencia y nuestra presencia equivale a pagar por el alivio de un dolor, a un precio mucho más alto.

Y quizás ustedes no crean que posteriormente se puedan producir esos resultados nocivos por dejarse hipnotizar, y piensen que ustedes disponen de la suficiente fuerza para resistir a la voluntad de los demás en la vida cotidiana. Y puede que en algunos casos así sea, pero eso no impide que el riesgo que toman sea verdadero.

Y para ilústraselos, déjenme mencionarles que en la época de mis experiencias con el mesmerismo, a veces me ocurría que me encontraba en la calle a uno de los sujetos que había hipnotizado portando una vasija de comida y le decía:

      -   Esa vasija está muy caliente.”

Y el individuo la dejaba caer en seguida y sentía en su mano la sensación de quemadura. Pero no obstante de saber lo falso de mi declaración y de celebrar la broma a la par de los que presenciaban el evento, el individuo no podía agarrar la vasija.

Y también me fije que los muchachos sobre quienes había ejercido mi influencia, cuando volvían a tener otra sesión mesmérica, ellos declaraban que esta vez no se dejarían someterse por mi hipnosis como les había sucedido anteriormente, pero a la hora de volverlos a hipnotizar, ellos se encontraban en la incapacidad de resistirse.

Y esto fue lo que en primer término me condujo a abandonar esa práctica.

(O sea que quedan remanencias del dominio que tuvo el hipnotizador sobre la gente a la que hipnotizó, y también esta gente se vuelve cada vez más susceptible a ser manipulada.)

Y es por eso que en lo concerniente al uso de la hipnosis para tratamientos médicos, deberíamos mejor primero buscar triunfar de las enfermedades y del dolor procurando comprender y obedecer las leyes que regulan la vida y producen la salud y la fuerza.

Por lo tanto deberíamos primero buscar perfeccionar la vida mediante el uso legítimo y el fortalecimiento de nuestros poderes corporales y mentales porque el deber de todo ser humano es primero aprender a gobernarse a sí mismo.

Y algunos seguramente se preguntarán si no sería apropiado que médicos competentes empleen el hipnotismo de la misma manera que les permitimos prescribirnos drogas venenosas.

Ya que aunque estas pueden ser peligrosas, en las manos de los doctores se vuelven benéficas. Y de igual manera el hipnotismo, a pesar de sus peligros y del grave daño que puede ocasionar cuando es efectuado por personas ignorantes, esto cambiaría por entero y produciría únicamente resultados felices, si fuera empleado por los eruditos y educados científicos de la profesión médica.

Y es cierto que nuestros médicos poseen un conocimiento considerable acerca de la anatomía y la fisiología del hombre, pero la gran mayoría de ellos entienden muy poco acerca de cómo funciona la mente humana, y casi todos ellos ignoran por completo la naturaleza oculta del hombre.

Y es por eso que un poder tan enorme como el que brinda el hipnotismo no debe de ser utilizado por una profesión que todavía no tiene un conocimiento integral del hombre. Porque además el poder solo es digno de confianza en las manos de los sabios desprovistos de cualquier egoísmo y cuyo principal propósito es el de ayudar a la humanidad a evolucionar.





CONCLUSIÓN

La sugestión hipnótica es el reverso de las leyes Divinas y es inmoral utilizarla, ya que está claro que jamás debemos usar de nuestra voluntad para obligar a otros a que hagan algo o se abstenga de hacerlo (y aun cuando creamos que eso los beneficie). Porque es de menester que cada individuo tenga la libertad de aceptar o rechazar en función de su propia decisión.  Y a nosotros solo nos corresponde ayudar, aconsejar e instruir, pero nunca obligar, mandar y dominar.



(Revista Dharma, S.T. de Venezuela, julio de 1913, p.81-86)